Hacia 1900, Floris Verster era uno de los principales artistas de los Países Bajos. Con su manera libre de pintar y su exuberante uso del color, contribuyó significativamente a desarrollar el simbolismo en dicho país. Verster no quería copiar la realidad, sino reflejar su idea personal de la realidad. De este modo, pintó por ejemplo una escena invernal con nieve rosa. Era admirado sobre todo por sus naturalezas muertas de flores con colores vivos y una inconfundible sugestión de misterio y decadencia.
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